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Donde hay fuego...
Primero, la buena noticia: el número de mexicanos que fuma cigarrillos se ha reducido durante los últimos 25 años; en la actualidad, una de cada cinco personas dice ser fumadora1. ¿La mala noticia? La exposición al humo de segunda mano puede representar graves riesgos de salud para los niños, en especial para los menores de dos años. Si usted o alguien de su familia es fumador, la Academia Americana de Pediatría le aconseja que deje de fumar. Los bebés que respiran humo de segunda mano presentan mayor riesgo de sufrir infecciones del oído, infecciones de las vías respiratorias superiores, degeneración dental y síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)2.




